miércoles, 9 de noviembre de 2022

Deporte de alto rendimiento: la fuerza de la perseverancia

 La Universidad Europea define el deporte de alto rendimiento como aquel “cuyo objetivo principal consiste en alcanzar el máximo rendimiento atlético en competiciones del más alto nivel”. Considera que estos deportistas poseen un talento especial e innato para desarrollar dicha actividad, pero eso no evita que sus logros también se deban a un programa de entrenamiento especial.

Recientes estudios demuestran que los deportistas de alto rendimiento cuentan con cualidades significativas como la autorregulación y la autoeficacia, que les permiten tener una gran tolerancia al estrés y recuperarse con rapidez tras un momento de inquietud. A continuación, se explicarán los secretos que utilizan los profesionales del deporte para potenciar sus habilidades.



Entrenamiento físico y mental

Muchos deportistas profesionales invierten muchas horas entrenando y practicando su destreza en el deporte que han elegido. En su caso, el entrenamiento es a dos niveles: físico y mental. Físico para ayudar a aumentar su rendimiento, y mental para fortalecerse a la hora de seguir adelante en los momentos más duros que tienen que vivir los deportistas (fundamental para ser constante con el trabajo físico). Muchos profesionales del deporte tienen entrenadores que les ayudan a mejorar sus técnicas, mejorar sus habilidades y mantenerles motivados. 

El deporte de alto rendimiento supone sacrificios, hacer frente a las adversidades sin rendirse y tener el coraje para seguir nuevos caminos, probar cosas nuevas e implementar ideas diferentes. Hay que ser tenaz y autocrítico, prestando atención a los detalles para mejorar cada día; pero también se debe aceptar que los errores son algo innato de la competencia. Otro factor fundamental es la determinación, pues no debemos perder de vista cuál es nuestro objetivo a la par que nos mantenemos fieles al camino que nos permitirá alcanzarlo. El entrenamiento, tanto en el deporte como en el mundo laboral, debe ser constante y riguroso para que nos permita adquirir cualidades necesarias para hacer frente a retos y alcanzar metas.

Vitruve: el arma secreta de los deportistas

Hoy en día los deportistas cuentan con todo tipo de herramientas para complementar su entrenamiento. Vitruve es un encoder lineal portátil de entrenamiento conectado con nuestro smartphone que permite medir de manera sencilla, personal e individualizada todos los datos sobre la actividad física que realizamos, por ejemplo, en el gimnasio. Estos datos son analizados por una IA y ayudan al deportista a conocer cómo alcanzar su máximo rendimiento. En su web, considera que características como la determinación, la perseverancia o la motivación son factores de éxito. Para el equipo de Vitruve, el talento por sí solo no es suficiente, sino que tiene que venir acompañado de trabajo duro.

Un aspecto primordial que nos recuerda Vitruve es que los deportistas “sonríen tanto en la derrota como en la victoria”. Se deben entender los fallos y los errores como situaciones de las que aprender importantes lecciones que nos ayudarán a hacerlo mejor la próxima vez.   

Ahora bien, los deportistas profesionales son personas dotadas para un determinado deporte. Como bien sabemos, no todos podemos dedicarnos a las mismas actividades físicas, pero sí a una en específico. Eso sí, pese a las diferencias entre unos deportes y otros, debemos recordar que todos requieren una gran disciplina. 

El caso de Sergio Rodríguez, un deportista de raza

¿Quién mejor que un deportista de alto rendimiento para explicar cómo es vivir con entrenamientos diarios? Sergio Rodríguez, jugador del AD Colmenar Viejo, desvela los secretos de su rutina. Practica fútbol desde los 7 años, y ahora con 22 nos cuenta cómo ha ido subiendo de categoría gracias a su esfuerzo y constancia. 

Sergio empezó a practicar fútbol porque desde muy pequeño le gustaba jugar a la pelota con su hermano mayor. Sus padres vieron un gran potencial en él y decidieron meterle en el equipo de su pueblo. A medida que iba creciendo, la diferencia entre él y sus compañeros era cada vez más evidente. Rodríguez cuenta que le debe su éxito a sus padres. Ellos le animaban a seguir adelante y no darse por vencido a pesar de perder algún que otro partido. 

Desde pequeño, su entrenamiento consta de 3 a 4 horas todos los días de lunes a viernes, aunque también aprovecha los fines de semana para entrenar toda la mañana. Además de cumplir con sus entrenamientos, pasa en el gimnasio toda la tarde. Explica que acude al entrenamiento y después va al gimnasio, o al revés, primero va al gimnasio y después al entrenamiento. Para complementar esta rutina, le gusta prepararse mentalmente. Ve partidos varias veces para copiar las técnicas de futbolistas tan conocidos como Cristiano Ronaldo, del que es fanático. 

Antes de jugar en el campo, nos cuenta que busca partidos que ya han jugado sus contrincantes, y así los analiza e intenta identificar cuáles son sus puntos débiles. También confiesa que su entrenador es una parte fundamental en su vida, es el que le motiva a seguir adelante, a sus compañeros y a él, pues les prepara tanto a nivel físico como a nivel mental. “Gracias a nuestro entrenador, el equipo no se ha dado por vencido y queremos conseguir subir a segunda federación” confiesa Sergio. Como hemos visto, Sergio Rodríguez es un ejemplo a seguir. A pesar de no jugar para un equipo profesional, no se da por vencido. Cree y confía en que algún día llegará.

Los deportistas como ejemplos a seguir

En plena era de la inmediatez, los deportistas profesionales demuestran que el talento innato no es el ingrediente principal para el éxito. Se necesitan también grandes dosis de perseverancia. Esto último requiere un buen manejo de la frustración, tolerancia al fracaso, y en definitiva, una mentalidad fuerte.

Ser mentalmente fuerte es casi revolucionario para una generación débil que vive en un mundo virtual. Esta artificialidad a la que estamos acostumbrados provoca que tengamos un deficiente sentido de la realidad, y no seamos capaces de ver el esfuerzo detrás de cada meta conseguida, ni las derrotas de las que se debe aprender para llegar a la victoria. En cambio el deportista de alto rendimiento se prepara desde que comienza su trayectoria profesional para esos incómodos fracasos que llevan a muchas personas a rendirse. 

En el mundo profesional, cada uno debería ocupar el papel de entrenador y de deportista al mismo tiempo. Y para ser un buen entrenador, se debe empezar por adquirir una actitud positiva y entusiasta que lleve a dar el máximo de uno mismo, es decir, a esforzarse pese a los inconvenientes que puedan surgir. ¿Y cómo se consigue esto? Fácil de decir pero difícil de llevar a la práctica; se debe planear una rutina a la que adscribirse y adecuarla a objetivos y capacidades particulares. Sin esta organización y preparación, el “entrenamiento” corre el riesgo de ser menos eficaz.  




0 comentarios:

Publicar un comentario