La Universidad Europea define el deporte de alto rendimiento como aquel “cuyo objetivo principal consiste en alcanzar el máximo rendimiento atlético en competiciones del más alto nivel”. Considera que estos deportistas poseen un talento especial e innato para desarrollar dicha actividad, pero eso no evita que sus logros también se deban a un programa de entrenamiento especial.
Recientes estudios demuestran que los deportistas de alto rendimiento cuentan con cualidades significativas como la autorregulación y la autoeficacia, que les permiten tener una gran tolerancia al estrés y recuperarse con rapidez tras un momento de inquietud. A continuación, se explicarán los secretos que utilizan los profesionales del deporte para potenciar sus habilidades.
Entrenamiento
físico y mental
El deporte de alto rendimiento supone sacrificios, hacer frente a las adversidades sin rendirse y tener el coraje para seguir nuevos caminos, probar cosas nuevas e implementar ideas diferentes. Hay que ser tenaz y autocrítico, prestando atención a los detalles para mejorar cada día; pero también se debe aceptar que los errores son algo innato de la competencia. Otro factor fundamental es la determinación, pues no debemos perder de vista cuál es nuestro objetivo a la par que nos mantenemos fieles al camino que nos permitirá alcanzarlo. El entrenamiento, tanto en el deporte como en el mundo laboral, debe ser constante y riguroso para que nos permita adquirir cualidades necesarias para hacer frente a retos y alcanzar metas.
Vitruve:
el arma secreta de los deportistas
Hoy en día
los deportistas cuentan con todo tipo de herramientas para complementar su
entrenamiento. Vitruve es un encoder lineal portátil de entrenamiento conectado
con nuestro smartphone que permite medir de manera sencilla, personal e
individualizada todos los datos sobre la actividad física que realizamos, por
ejemplo, en el gimnasio. Estos datos son analizados por una IA y ayudan al
deportista a conocer cómo alcanzar su máximo rendimiento. En su web, considera
que características como la determinación, la perseverancia o la motivación son
factores de éxito. Para el equipo de Vitruve, el talento por sí solo no es
suficiente, sino que tiene que venir acompañado de trabajo duro.
Un aspecto
primordial que nos recuerda Vitruve es que los deportistas “sonríen tanto en la
derrota como en la victoria”. Se deben entender los fallos y los errores como
situaciones de las que aprender importantes lecciones que nos ayudarán a
hacerlo mejor la próxima vez.
Ahora
bien, los deportistas profesionales son personas dotadas para un determinado
deporte. Como bien sabemos, no todos podemos dedicarnos a las mismas
actividades físicas, pero sí a una en específico. Eso sí, pese a las
diferencias entre unos deportes y otros, debemos recordar que todos requieren
una gran disciplina.
El caso
de Sergio Rodríguez, un deportista de raza
¿Quién
mejor que un deportista de alto rendimiento para explicar cómo es vivir con
entrenamientos diarios? Sergio Rodríguez, jugador del AD Colmenar Viejo,
desvela los secretos de su rutina. Practica fútbol desde los 7 años, y ahora
con 22 nos cuenta cómo ha ido subiendo de categoría gracias a su esfuerzo y
constancia.
Sergio
empezó a practicar fútbol porque desde muy pequeño le gustaba jugar a la pelota
con su hermano mayor. Sus padres vieron un gran potencial en él y decidieron
meterle en el equipo de su pueblo. A medida que iba creciendo, la diferencia
entre él y sus compañeros era cada vez más evidente. Rodríguez cuenta que le
debe su éxito a sus padres. Ellos le animaban a seguir adelante y no darse por
vencido a pesar de perder algún que otro partido.
Desde
pequeño, su entrenamiento consta de 3 a 4 horas todos los días de lunes a
viernes, aunque también aprovecha los fines de semana para entrenar toda la
mañana. Además de cumplir con sus entrenamientos, pasa en el gimnasio toda la
tarde. Explica que acude al entrenamiento y después va al gimnasio, o al revés,
primero va al gimnasio y después al entrenamiento. Para complementar esta rutina,
le gusta prepararse mentalmente. Ve partidos varias veces para copiar las
técnicas de futbolistas tan conocidos como Cristiano Ronaldo, del que es
fanático.
Antes de jugar en el campo, nos cuenta que busca partidos que ya han jugado sus contrincantes, y así los analiza e intenta identificar cuáles son sus puntos débiles. También confiesa que su entrenador es una parte fundamental en su vida, es el que le motiva a seguir adelante, a sus compañeros y a él, pues les prepara tanto a nivel físico como a nivel mental. “Gracias a nuestro entrenador, el equipo no se ha dado por vencido y queremos conseguir subir a segunda federación” confiesa Sergio. Como hemos visto, Sergio Rodríguez es un ejemplo a seguir. A pesar de no jugar para un equipo profesional, no se da por vencido. Cree y confía en que algún día llegará.
Los
deportistas como ejemplos a seguir
En plena
era de la inmediatez, los deportistas profesionales demuestran que el talento
innato no es el ingrediente principal para el éxito. Se necesitan también
grandes dosis de perseverancia. Esto último requiere un buen manejo de la
frustración, tolerancia al fracaso, y en definitiva, una mentalidad fuerte.
Ser
mentalmente fuerte es casi revolucionario para una generación débil que vive en
un mundo virtual. Esta artificialidad a la que estamos acostumbrados provoca
que tengamos un deficiente sentido de la realidad, y no seamos capaces de ver
el esfuerzo detrás de cada meta conseguida, ni las derrotas de las que se debe
aprender para llegar a la victoria. En cambio el deportista de alto rendimiento
se prepara desde que comienza su trayectoria profesional para esos incómodos
fracasos que llevan a muchas personas a rendirse.
En el
mundo profesional, cada uno debería ocupar el papel de entrenador y de
deportista al mismo tiempo. Y para ser un buen entrenador, se debe empezar por
adquirir una actitud positiva y entusiasta que lleve a dar el máximo de uno
mismo, es decir, a esforzarse pese a los inconvenientes que puedan surgir. ¿Y
cómo se consigue esto? Fácil de decir pero difícil de llevar a la práctica; se
debe planear una rutina a la que adscribirse y adecuarla a objetivos y
capacidades particulares. Sin esta organización y preparación, el
“entrenamiento” corre el riesgo de ser menos eficaz.


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